Aprovechando la canción de Danza Invisible, he elegido una noche en la que nos lo pasamos de puta madre para despedir el verano. Como siempre, sin planes, sin ganas, salimos a la calle a disfrutar de la brisa nocturna (y también de los licores). El resultado fue una juerga como no recordaba que acabó en el garito de Charly. Luigi y Encina tuvieron la osadia de posar (de esta guisa) para la posteridad.
Mañana es el cumpleaños de Encina, os meus parabens.
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